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Imaginario

Luego de trabajar de cadete tuve otros trabajos: de repositor en un supermercado y encargado en un videoclub, además de muchas entrevistas laborales. Mi foco era, encontrar un trabajo y estudiar, y en mi cabeza había cierta idealización al respecto que en nada se asemejaba a lo que luego me encontré.


Estuve literalmente una semana en un trabajo de repositor en José C. Paz. Sólo bastó una semana para darme cuenta que la idea que me había armado en mi mente de estudiar y trabajar 10hs de lunes a sábado (trabajaba 8hs pero me tenía que quedar 2hs en el lugar al mediodía, más 2 hs de viaje, y más 3hs de viaje a la facultad), era insostenible. Además parecía que a propósito había buscado el trabajo que más me complicara la vida. 


Si reconoces en vos que “alguna vez” o mismo en este tiempo, armas esas idealizaciones o escenarios imaginarios que no condicen con lo que luego te encontrás en lo cotidiano, aunque sea en niveles no tan absurdos como el de mi planteo en ese tiempo, tienes la oportunidad de reconocer que necesitas de un ordenador, un punto de apoyo desde el cuál pensar cada situación de la vida y desde el que tomar cada decisión.


Luego de esa desviada y no tan grata experiencia, trabajé en un video club, en el que estuve unos cuatros meses, donde generé algo de dinero y tenía tiempo para estudiar y viajar a la facultad. Fue en ese momento en que empecé a ver con más claridad que lo que me había propuesto en mi tan movilizante viaje al norte[1], por alguna razón había quedado relegado, olvidado en un cajón.


En ese tiempo yo no tenía un ordenador, un punto de apoyo que me permitiera pensar cada situación de mi vida, más bien lo que hacía era seguir corazonadas, intuiciones y hacia allí me dirigía. Por alguna razón que en ese momento ni me puse a pensar, relacioné el conocerme a mí mismo (el nuevo “norte” que había "decidido" en mi viaje) con ayudar a otros. 


Fue en ese momento que a través de un trabajo que yo tenía que hacer para la carrera de periodismo surgió la oportunidad de primero conocer y luego de ir a trabajar a una fundación. Sin dudarlo y con mucho entusiasmo me embarqué en una experiencia que también me marcó, y que hizo crecer en mí aún más esa determinación de ayudar a otros.


Si vos reconocés que aún no tenés un ordenador, un Método, con el cual organizar toda situación de tu vida (si!, existe algo así), estás en el lugar correcto. Hay una lógica que paso a paso voy develando, un Plan ordenado en un Mapa de Planificación [2] que te propongo que pienses con estos términos: Resultado, Estrategia, Tácticas, Límite.


“Quién no tenga dificultades al comienzo, las tendrá, y peores, más adelante” [3]

Si hasta ahora solo tuviste dificultades, tienes tu también, siempre, la oportunidad de conectar con el camino que haga de esos desvíos un lugar sobre el que pisar, para construir tu Vida.


***Juan Ignacio Costoya***


 

[1] Leer “El Norte”

[2] El Mapa de Planificación que brindo desde Satya Planificación se basa en el Método de los 11 pasos de La Magia de José Luis Parise.

[3] Zen en el arte del tiro con arco. Eugen Herrigel - Bungaku Hakusi. Editorial Kier


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