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  • Juan Ignacio Costoya

El Cambio - Taliesin

Actualizado: ago 9


El cambio es una palabra que nos invita a reflexionar acerca de las herramientas con las que contamos para pensar e implementar nuestras decisiones.


En el contexto actual es recurrente encontrar la afirmación de que la adaptación al cambio es una necesidad, y son cada vez más las organizaciones que hablan de cambios culturales cómo la vía para solucionar los problemas estructurales:


"La tecnología es una herramienta para lograr esa cultura centrada en el cliente...buscar herramientas para solucionar en tiempo récord problemas urgentes" (CEO del banco Superville). (1)


"Para lograr romper con la cultura antigua y aumentar el ritmo de transformación tenés que estar en conexión con tu gente, porque si no está conectada con esa idea de desvivirse por el cliente, no sirve. Le vas a poner toda la tecnología del mundo y vas a fracasar" (Carlos Arguindegui, vicepresidente de Salesforce para Latinoamérica). (2)


El contexto de pandemia ha acelerado considerablemente la idea de que la cultura debe ser modificada, y cada vez más organizaciones e instituciones hablan de la importancia de la transformación cultural.


Es importante entonces preguntarnos ¿Qué es lo que falla en la cultura organizacional que es necesario modificarla? Sabemos que la capacidad para analizar un problema está íntimamente relacionado a la cultura en la que estamos inmersos, y este “pequeño detalle” nos permite reconocer que existe en el planteo inicial de la transformación cultural una gran posibilidad de estar atrapados en un laberinto circular, ¿es posible pensar por fuera de la cultura en la que se está inmerso?


Previamente a nombrar el problema nos encontramos entonces con una interrogante aún mayor: ¿Qué es la cultura para las organizaciones actuales?


“El principal teórico sobre transformación cultural, William E. Scheneider, dijo que la cultura organizacional es «la manera en que damos sentido a nuestro mundo»”. (3)


Freud nos dice, “...el término «cultura» designa la suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger al hombre contra la Naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí”. (4)


Si pensamos la cultura como una “manera de dar sentido” estamos olvidando que la cultura forja nuestro psiquismo, y si pretendemos transformar la cultura modificando las “maneras”, estamos reduciendo la cultura a un “cómo”.


Si acordamos con la definición propuesta por Freud no podemos acordar con que la cultura sea “una manera de dar sentido”, un cómo, una forma que podemos modificar según lo que sentimos, sino que la cultura es algo que nos precede y nos regula, que determina sobre nuestros sentidos pero que es anterior, y para modificarla -si eso es lo que se desea-, precisamos de cierto recorrido que no se limita a lo que podemos abarcar a través del “cómo”: técnicas, tácticas, metodologías, sistemas, modelo, etc.


Dentro de la cultura Celta son muchos los mitos y leyendas que relatan sobre bardos, magos, brujas, druidas, que tenían la capacidad de cambiar de forma. El encuentro entre los mitos de Cerridwen y Taliesin nos relata una escena de persecución en la que ambos cambian de forma constantemente, hasta que la bruja Cerridwen se traga a Gwion Bach para dar a luz a Taliesin, un niño que hablaba y que poseía todo el conocimiento del universo.


El conocimiento en los Celtas es muy abundante y aún hoy es difícil descifrarlo, se transmitía a través de la palabra, no existía una transmisión escrita -por decisión-. Si existía la carrera literaria, que implicaba 12 años de estudios, y luego de ese periodo durante varios días cada estudiante era evaluado según la cantidad de historias que podía relatar. “El grado más bajo, el de oblaire, postulaba el conocimiento de siete historias; el más alto, el de ollam, el de trescientas sesenta correspondientes a los días del año lunar”. (5)


Para los Celtas las historias no se relataban porque sí, cada relato contiene una enseñanza, una lógica, un basamento para pensar y actuar ante los temas más estructurales de la vida cotidiana: la vida y la muerte, la dirección y liderazgo en las guerras, la definición de conocimiento, las relaciones, todo era transmitido a través de relatos y poesías. Entonces ¿Qué es lo que enseña la cultura Celta cuando describe la capacidad de cambiar de forma?


“Veamos ahora qué hizo Taliesin, el poeta galés del siglo VI de nuestra era. Taliesin recuerda hermosamente haber sido muchas cosas; nos dice: he sido un jabalí, un jefe en la batalla, una espada en la mano de un jefe, un puente que atraviesa setenta ríos, estuve en Cartago, en la espuma del agua; he sido una palabra en un libro, he sido un libro en un principio. Es decir que estamos, ante un poeta perfectamente consciente, digamos, de los privilegios, de los méritos que puede dar este tipo de diversión incoherente. Yo creo que Taliesin debió de querer ser todas estas cosas; pero supo que una lista, para ser bella, tiene que constar de elementos heterogéneos, y así recuerda haber sido una palabra en un libro y un libro en un principio”. (J.L. Borges). (6)


Nos dice J.L. Borges que para que algo sea bello debe constar de elementos heterogéneos, y si hay algo que abunda en heterogeneidad son las formas. Las formas de animales, de objetos, de personas, de seres, es con lo que adornaban los Celtas sus relatos para embellecer su enseñanza, más esa belleza era para algo más, para introducir, para hacer llegar por diferentes vías y en función de los diferentes intereses esos relatos a otras culturas, a mas personas que se sentían identificadas con esos relatos por que esos objetos, animales, seres, eran los que los identificaban.


J.L. Borges también nos dice que lo primero que Taliesin recuerda haber sido es: “una palabra en un libro y un libro en un principio”.


Podemos llegar entonces a la conclusión de que si pensamos a la cultura como una “manera de dar sentido” estaremos pretendiendo cambiar la forma en la que sentimos a una sociedad, una organización, etc. El cómo, la forma, es importante de ser considerado para considerar lo que embellece algo y a través de eso detonar sentimientos acordes, más por cambiar los “cómo” no cambiaremos la cultura, no cambiaremos los relatos que forjan nuestro psiquismo.


¿Qué es entonces lo que se quiere cambiar cuando se habla de la transformación cultural?


Tal vez se esté intentando cambiar lo que aún no se comprende, porque no se ha nombrado el problema.


J.L. Parise nos dice contundentemente “...desconocemos los pensamientos que nos habitan, hasta que los nombramos”. (7) Si no nombramos no sólo desconocemos los problemas en los que estamos inmersos, sino que desconocemos lo que pensamos. Aquello que creemos más íntimo y particular es algo completamente desconocido si no usamos la palabra para ordenar nuestros pensamientos.


Al igual que en la biblia dónde “en el inicio era el logos” -y logos tiene la misma etimología de luz y verbo (palabra)-, para uno de los sabios más reconocidos de la cultura Celta, Taliesin, lo primero es “una palabra en un libro y un libro en un principio".


¿Es la palabra entonces lo que nos permite cambiar los relatos que forjan nuestro psiquismo?


¡Que cese tu lamento, buen Elphin!

Nadie, con lo propio, insatisfecho esté,

la desesperación no traerá ventaja.

Ningún hombre su soporte puede ver;

pero no será en vano la oración a Cynllo;

Dios no violará su promesa.


*Juan Ignacio Costoya*





(1 y 2): https://www.lanacion.com.ar/economia/negocios/cambio-cultura-por-que-empresas-necesitan-transformacion-nid2432042/

(3): https://9brains.es/transformacion-cultural-2/

(4) Sigmund-Freud, EL MALESTAR EN LA CULTURA (*) 1929 [1930]

(5 y 6): Jorge Luis Borges: El concepto de una academia y los celtas - Discurso de Jorge Luis Borges en su recepción académica.

(7): J.L. Parise. Casualizar. Pag 62


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